Una persona descubre una letra de cambio que nunca firmó. Otra encuentra un crédito abierto a su nombre. En un proceso aparece un contrato cuya firma desconoce. También puede ocurrir que una cédula, una firma o una impresión dactilar sean utilizadas en una suplantación de identidad, en la venta de un inmueble, un testamento o el traspaso de un vehículo.
El análisis de documentos, firmas, manuscritos e impresiones dactilares ha evolucionado hacia procedimientos más estructurados, documentados y verificables. Dentro de ese proceso resulta importante conocer la serie ISO 21043 – Forensic sciences.
ISO 21043 es una serie internacional desarrollada dentro del Comité Técnico ISO/TC 272 – Forensic sciences.
Su objetivo es ofrecer un marco común para organizar el trabajo forense: cómo se manejan los elementos, cómo se analizan, cómo se interpretan los resultados y cómo se comunican las conclusiones.
Esto tiene una relación directa con disciplinas como la documentología, el análisis forense de firmas y manuscritos y el estudio de impresiones dactilares. Para un perito, conocer este tipo de estándares forma parte de su competencia profesional.
ISO 21043 está dividida en varias partes que cubren distintas etapas del proceso forense.
La Parte 1 se ocupa del vocabulario. Parece algo simple, pero no lo es. Utilizar términos comunes ayuda a que peritos, abogados y jueces entiendan mejor conceptos como análisis, comparación, evaluación, interpretación y conclusión.
La Parte 2 aborda el reconocimiento, registro, recolección, transporte y almacenamiento de los elementos.
La Parte 3 está relacionada con el análisis. Un perito debe poder explicar qué examinó, cómo lo hizo, qué método utilizó, qué muestras tuvo en cuenta y cuáles fueron las limitaciones del estudio.
La Parte 4 se ocupa de la interpretación.
Observar una diferencia entre dos firmas no es lo mismo que explicar qué significa esa diferencia. Puede tratarse de variabilidad natural, de una condición de ejecución o de una característica realmente relevante.
Y la Parte 5 se refiere al reporte.
Un buen examen pierde valor si después se presenta en un informe confuso. El especialista debe poder comunicar con claridad qué hizo, qué encontró, qué significa y hasta dónde permiten llegar sus resultados.
El análisis forense de documentos puede incluir el estudio de firmas imitadas o disfrazadas, firmas reproducidas por medios digitales o mecánicos, enmiendas, retoques, borrados, agregaciones, sistemas de impresión, tintas, secuencias de trazos o impresiones dactilares asociadas a documentos.
También puede ser necesario estudiar la integridad de una letra de cambio, un pagaré, una escritura, un contrato o un formulario bancario.
Cada caso plantea preguntas diferentes.
Por eso el examen debe diseñarse alrededor del problema concreto y no limitarse a aplicar una rutina idéntica para todos los documentos.
En el examen comparativo de escritura se utilizan metodologías estructuradas como ACE-V:
Análisis, comparación, evaluación y verificación.
La utilidad de esta estructura es separar las etapas del razonamiento.
Primero se estudia el material. Después se compara. Luego se evalúa el significado de lo observado y, cuando corresponde, otro especialista revisa el resultado.
ISO 21043 no es ACE-V, pero ambas perspectivas pueden convivir dentro de un trabajo forense bien organizado.
La conclusión debe corresponder con el método y con los hallazgos.
En análisis forense de firmas y manuscritos, la conclusión debería ser el resultado de un proceso explicable y revisable, no una opinión aislada basada únicamente en la experiencia o autoridad del especialista.
Los reportes evaluativos intentan hacer más clara la relación entre las observaciones y las distintas explicaciones posibles.
Por ejemplo, frente a una firma cuestionada podrían plantearse dos posibilidades:
que haya sido realizada por la persona a quien se atribuye, o que haya sido producida por otra persona.
La pregunta técnica pasa entonces a ser:
Esto ayuda a separar el trabajo del perito de la decisión jurídica final.
El experto evalúa la evidencia.
El juez decide.
Porque un dictamen pericial no debería leerse únicamente desde la conclusión.
Un abogado debería preguntarse qué material examinó el experto, si trabajó con originales, qué muestras utilizó, si eran suficientes, qué método aplicó, cuáles fueron sus observaciones, qué limitaciones encontró y si existió revisión o verificación técnica.
Estas preguntas permiten diferenciar un trabajo realmente estructurado de un informe que solamente utiliza lenguaje técnico.
También son especialmente útiles durante el interrogatorio o contrainterrogatorio del perito.
Quien descubre una firma desconocida, un crédito que nunca solicitó, un pagaré que no reconoce o una operación realizada mediante posible suplantación debe saber que existen procedimientos técnicos para estudiar esos hechos.
Pero no todos los casos pueden analizarse de la misma manera.
El documento original, las muestras de comparación, los registros biométricos, las imágenes, los formularios y otros elementos pueden resultar determinantes.
Por eso una evaluación técnica temprana puede ser importante para saber qué evidencia debe preservarse y qué preguntas realmente pueden responderse.
En Colombia se discuten diariamente letras de cambio, pagarés, escrituras, contratos, testamentos, poderes, formularios bancarios, documentos de identidad y trámites de vehículos.
En muchos de estos casos aparecen controversias sobre firmas, huellas, alteraciones o suplantación de identidad.
ISO 21043 ofrece un referente internacional para entender el trabajo forense como un proceso completo: desde el manejo del elemento hasta la comunicación de la conclusión.
Para Colombia y América Latina representa una oportunidad para acercar las prácticas locales a estándares internacionales y fortalecer la calidad del trabajo pericial.
Sobre el Autor
Richard Poveda
Analista Forense de Documentos- Grafólogo
Especialista en ciencias forenses
Universidad Católica de Colombia